El estado Bolívar está lleno de historias que a lo largo del tiempo se han convertido en parte fundamental en cuanto a turismo se refiere, muchos turistas son atraídos por las historias que nacen desde las oscuras aguas del rio Orinoco.
Serpiente de siete cabezas.
Serpiente de siete cabezas
Unos de los hechos más importantes en la que se apoya el mito de la Serpiente de Siete Cabezas, ocurrió cuando a plena luz del día del mes de febrero de 1995, una chalana llamada “La Múcura” que cargaba vehículos se hunde en la zona de arremolinamientos de la Piedra del Medio hecho que provocó que meses después del hundimiento la compañía propietaria de la chalana contratara a un buzo para que realizase un sondeo en las profundidades del río y determinará la ubicación exacta de la embarcación que diera la posibilidad de recuperarla. El buzo minutos después de sumergirse cerca de la piedra del medio haló desesperadamente para que fuese subido al bote que se encontraba en la superficie, de retorno al bote cuenta que en ningún momento logró visualizar la chalana hundida y en vez de eso logró ver a una extraña criatura de un solo ojo del tamaño de una torta de cazabe, desde ese momento el mito de la Serpiente de Siete Cabezas tomo forma y es conocido por todos los habitantes de la ciudad.
La leyenda de los Sutherland en Ciudad Bolívar también comienza con el Siglo XX. El tronco mayor Alejandro Sutherland fue traído por el gobernador Tellería para que reconstruyera el dique de La Carioca. Era hombre prolífico, un verdadero semental. Por cierto, que cuando tuvo su trigésimo vástago, la prensa bolivarense de 1910 lo saludó con esta nota: “Alejandro Sutherland, aún sin llegar a viejo, ha tenido en su esposa 30 hijos, la mayor parte varones. Cuánta satisfacción fuera para Venezuela importar siquiera 1.000 tipos como Musiú Sutherland, para en breve ver al país poblado como Nueva York”.
Alejandro construyó la primera iglesia protestante en Ciudad Bolívar y su esposa Nicolasa Railer inventó el Masapán elaborado con la almendra de la semilla del Merey. De suerte que la gran familia Sutherland tradicionalmente ha vivido de la construcción y del merey aunque Juan Sutherland, apodado “Perro sucio” estuvo alejado de ese oficio, más bien, montado en una tribuna, leía mucho y era buen orador. Perteneció al PDV y en Soledad sus adversarios le hicieron lo mismo que a Leo Pimentel en Caracas.

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